domingo, 23 de septiembre de 2012

Absentis vobis


Título: Absentis Vobis
Serie: Vampire Knight
Género: Romance, Angst
Advertencias: OoC
Pareja: Kaname x Zero
Autor: Ethan Guerra
Palabras: 973
Tipo: One-shot
Beta: Ziqu

Resumen:
Porque aún te amo como la primera vez; me niego a dejarte ir, no quiero que esto termine así. ¿Me extrañas?, porque yo sí y mucho. Pero no quiero aceptar que ya te perdí...

Disclaimer:
Vampire Knight le pertenece a Hino sensei; es una fortuna que este par sean vampiros, así las relaciones homosexuales no son tan mal vista. No hay lucro detrás de esto, solo entretener al lector.

Notas Autor:
Sí, me encantan las historias de vampiros y más sobre Kaname y Zero, ellos son exquisitos y la necesidad de sangre que tiene Zero, más el compromiso de Kuran para con este por tener contenta a Yuki es algo que fácilmente puede crear miles y miles de historias yaoi... Yo caí en ello. ¡Espero que les guste!

-x-
Absentis vobis
por Ethan Guerra



"Querido Zero:


¿Quién creería que todo llegaría a su fin de una manera tan abrupta? Fue tan repentino e inesperado. Las ilusiones que había montado en mi mente tuvieron que llegar a su desenlace aún y cuando ni siquiera habían comenzado, las palabras en mi garganta se atoraron logrando dejarme sin aire de tantas que quise decir y no pude externar, mis manos se reprimieron de tocarte más de lo necesario por no quererte incomodar. Sacrifiqué gran parte de mis días y mi vida para poder cumplirte cualquier deseo, dejé de lado mis placeres para darte todo a ti y hacerte feliz, me convertí en alguien que nunca imaginé ser por estar siempre a tu lado, ¿y al final qué me quedó? Sólo la amarga sensación de escozor en mis ojos y un corazón roto que no entendía qué sucedía aunque la respuesta fuera tan obvia. Te había perdido.


Ante tal situación intenté borrarte de mi mente y no pensar en ti; me fue imposible lograrlo. Traté de eliminar todo lo que me recordaba o estaba ligado a ti; me pareció muy infantil e inmaduro. Quise ahogarme en los brazos de alguien más y llenar el vacío de ti; nadie pudo hacerme sentir tan lleno como tú. Deseé con todo mi corazón desaparecer y por fin liberarme de tu recuerdo... tú estabas ahí también, en cualquier lugar, en cualquier persona que tuviese algún rasgo o carácter parecido al tuyo. Tú te convertiste en mi todo y por eso mismo no te puedo olvidar. O mejor dicho, no te quiero olvidar.


Cometimos errores, lo sé, y ya es tiempo de pagar por ellos; somos los únicos causantes de éste desastre entre ambos y seremos sólo nosotros quienes deban arreglarlo, pero ¿cómo podría mirarte una vez más sin sentir a mi corazón agitarse vertiginosamente cada vez que estás cerca? Aún y cuando ya no estemos juntos como pareja no puedo obligarme a no sentir amor por ti, menos cuando la herida es reciente y aún te amo como lo hago.


¿Podría tomar estos sentimientos como el valor necesario para acercarme a ti y aclarar el asunto inconcluso entre nosotros? No lo sé, porque me domina el miedo. Lo siento en cada fibra de mi piel, en cada célula que conforma mi ser, en cada rincón de mi cuerpo. Tengo miedo de tu rechazo, miedo a ser ignorado. Porque a pesar de todo lo sucedido últimamente, tú siempre serás mi amor; sin embargo, siento que si me acerco más de lo debido me consumiré en la llama de la pasión reprimida por no atreverme a hablarte…, y todo por el miedo a verme rechazado.


No sé qué fue lo que me enamoró de ti, aún no puedo comprender cómo es que lograste hacerme cambiar tanto por un sentimiento que creía conocer a la perfección, pero me equivoqué y caí ante ti. Por ti soy alguien diferente y opuesto a quien solía ser, es por ti que cambié tanto, a tal grado de hacer cosas que antes ni siquiera hubiera pensado en realizar. Entregué todo lo que tenía a mi alcance, incluso aquello que no tenía contemplado, porque por ti fui capaz de comprender el verdadero significado del amar. Entonces, ¿qué hice mal?, ¿por qué todo terminó así? Dame aunque sea una inútil razón.


Hay ocasiones, en las noches, en las que me pongo a reflexionar en los posibles porqués de tu abrupta decisión: ¿También tendrías miedo de amar? ¿Tal vez es por Yuuki?, ¿aún la amas? No sé si quiero, en verdad, una respuesta a eso. ¿Es por nuestros estatus sociales? Sabes que nunca me importó lo que pensaran los demás acerca de nuestra relación, sólo el tenerte a mi lado era más que suficiente. ¿Entonces qué fue? Ya no sé qué pensar al respecto. Lo único que quiero, si ya no hay otra oportunidad para enmendar mis errores, es la razón de tu distancia repentina y el porqué del término de nuestra relación.

Porque aún te amo y te extraño a cada momento, espero tu respuesta.

Kaname."

—¿Zero? Vamos a llegar tarde a clases si no te apuras y sales en este mismo instante de tu habitación —decía Yuuki al otro lado de la puerta golpeándola ligeramente.

Zero dobló la carta y la guardó en su pantalón antes de fijarse en el espejo del baño si no tenía rojos e hinchados los ojos después de haber llorado un poco al leer lo que Kaname había escrito para él.

—Ya voy —respondió el cazador al momento de echarse agua en el rostro para limpiar todo indicio de llanto. Estaba sorprendido por la carta ya que no se dio cuenta cuándo la había dejado el purasangre en su habitación, pero aún más lo estaba por todo lo escrito en ella. Ciertamente se sentía culpable por haber terminado con Kuran sin darle razón alguna, pero todo tenía un porqué, y ahora que había leído ese pequeño escrito supo que era suficiente para infundirle el valor que necesitaba y hablar con él. Sonrió y salió de su habitación viendo la cara adormilada de su amiga, le deseó buenos días y emprendió el camino hacia la puerta.

—¡Eh! ¿A dónde vas?, las aulas están del otro lado —preguntó la prefecta al notar el rumbo que tomaba su compañero.

—Me saltearé las primeras clases, tengo algo qué hacer —respondió sin mirar atrás siguiendo su camino con paso relajado, se detuvo un momento y miró por sobre su hombro a la castaña—. Te encargo que me cubras con los profesores, Yuuki.

—¿Eh? ¡Zero! —Gritó al ver que Kiryuu había desaparecido de su vista, totalmente enfadada por tener que inventar más excusas.

Mientras tanto, Zero se adentraba en cierta habitación de la Residencia Luna donde un castaño de ojos marrones con tintes rojizos le esperaba impaciente.

—Yo también te he extrañado, Kaname...


~Finem~ 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tus comentarios son el alimento para cada autor~