Serie: Mirai Nikki
Pareja: Akise x Yukiteru
Género: Romance, Angst, Crossover con Vocaloid
Advertencias: Muerte de un personaje
Autor: Ethan Guerra
Palabras: 582
Tipo: One-shot
Beta: Ziqu
Resumen:
Porque al final, aunque demasiado tarde, Yuki comprendió lo que era amar con tanta pureza.
Disclaimer:
Mirai Nikki pertenece a Sakae Esuno, a quien agradezco por haber creado a Akise-kun. Historia sin fines lucrativos, creada por el mero hecho de entretener al lector.
Notas Autor:
Aunque no lo parezca y sea difícil de creer, cuando estaba escribiendo la parte de Kaito me sentí él por un momento, jaja. Y sí, también lloré. ¿Por qué seá que Aru se parece a Kaworu (Evangelion)? Ahora no puedo mirar a Yuki sin pensar en Shinji también.
-x-
Amor Puro
por Ethan Guerra
"Yo
te amo", había escrito en su celular al final de todo el mensaje el de
cabellos platinados, mostrándoselo por última vez antes de que la joven de
cabello rosa le diera el último golpe. Yuki quiso gritar, gritarle a ella que
se detuviera, que no lo matara pero su voz no salía; un gran nudo en la
garganta le impedía hablar y fueron sólo las lágrimas las que le daban el
desahogo que necesitaba por no haber podido evitar esa tragedia. Akise Aru, el
joven que había causado gran impacto en su vida y le había robado un beso,
yacía muerto a sus pies por la mano de Yuno.
Era
verdad que él amaba a la chica, pero todo empezó debido a su temor hacia ella y
el deseo de ser protegido para su supervivencia. Pero un amor nacido del miedo
tiende a ser inestable e inseguro, aun cuando se vuelva fuerte, sin contar que
Yuno siempre fue una acosadora de primera y sabía exactamente cómo hacerle doblar
las manos ante cada petición suya. Era algo así como el síndrome de Estocolmo. Sin embargo, lo que llegó a sentir por Aru era algo más puro e inocente. Podía
catalogarlo como amor, ahora se daba cuenta de ello, pero ya era demasiado
tarde, él no existía más.
Sorprendido
como estaba no se dio cuenta de cuándo la joven se acercó a él con la clara
intención de abrazarlo, manchada exageradamente con la sangre del ojirosa, con
una sonrisa por demás retorcida y una satisfacción infinita reflejada en sus
ojos. ¿Amaba tanto a la joven como para no importarle aceptar el abrazo aun
después de lo que había hecho? La respuesta era sí. Pero aun así no podía
evitar sentir esa opresión en su pecho a causa de la reciente pérdida.
Yuki
pensó que tal vez si no hubiese conocido a Yuno, o de haber conocido a Aru
antes que ella, se habría enamorado perdidamente de este último por su manera
de ser para con él, por esa amabilidad sin dobles intenciones, por todas sus
atenciones. Quizá fue por esto que había querido corresponderle el beso al
joven, pero fue tan rápido que a penas y abrió un poco su boca. Fugaz pero
eterno. Ese beso quedaría grabado en sus labios para siempre como fuego y
trataría de recordar su sabor cada que lo tuviera en mente, un sabor tan
efímero pero latente.
En
definitiva, Yuki amaba a Aru de la manera más pura y sin prejuicios que podía
existir. Pero eso era algo que sólo él sabría ya que no quería dañar a la otra
persona que amaba. Akise Aru permanecería siempre en su memoria, hasta el fin
de los días que ya pronto tendrían suceso.
Unos sollozos se
escapaban de la boca de una persona sentada en el sillón de la sala mientras
sostenía su portátil entre las piernas. Un pequeño rubio, que recién llegaba a
casa, reparó en ella y se acercó sigilosamente.
—¿Por qué lloras,
Kaito nii-san? —preguntó rodeando el sillón para sentarse a un lado del
mayor.
—Len...
kun... —el aludido volteó su rostro hacia el menor y gimoteó infantilmente—.
Estoy leyendo una historia muy... triste —le enseñó la página y el
Kagamine se dio cuenta de que se trataba de una historia del reciente anime que
su nii-san había comenzado a ver. Suspiró, se levantó y le dio un beso en el
cachete.
—En verdad eres un
sentimental, Kaito nii-san.
"Gracias
por amarme tanto, Aru."
~Finem~


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